Este término comienza a utilizarse en Israel para la costumbre bien extendida entre los habitantes de la ciudad de Tel Aviv de jugar a la raqueta como locos durante todo el día. La afición es tan grande que caminar por la playa, leer un libro o relajarse es sencillamente imposible. Las veces que he estado por Tel Aviv, en la playa, mis nervios no aguantaban el estrés de tanta raqueta y tanta pelota.
Pues bien, yo pensaba que ese sentimiento era normal en un europeo acostumbrado a disfrutar en la playa la tranquilidad y la relajación. La sorpresa ha llegado hoy cuando he visto el siguiente vídeo que me envió mi mejor amigo Théo Flechais desde Beersheba.
En él un par de israelíes ironizan sobre la locura con el deporte de raqueta en las playas de Tel Aviv. El corto se convierte en una ácida crítica a este hábito tan molesto y a la vez muestra a la sociedad israelí y a todo el mundo que no todos los telavivis que van a la playa son, como dejan ver en el vídeo, unos tocapelotas, con perdón.