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jueves, 20 de octubre de 2011

Viviendo en un puzzle llamado Israel

Recuerdo que cuando era un niño apenas quería separarme de la casa de mis padres para ir a dormir a casa de mi tía algún fin de semana. Ahora estoy en Oriente Medio adaptandome a este nuevo mundo y feliz. Planeando cuál es el próximo paso para seguir conociendo ‘Erez Israel’ .

En una semana cumpliré mi tercer mes en tierra santa. Y estoy encantado. Me siento más que afortunado por poder estar aquí. Me rio cada vez que hablo con mis amigos y me preguntan si es peligroso, mi abuela bromea y dice “ya parecerás un Bin Laden” pero lo cierto es que aquí de Bin Laden nada.

La población árabe en Israel es una minoría. En un país de siete millones y medio de habitantes los árabes alcanzan el millón y medio, representando así el 20% de la población. El resto son judíos que han ido llegando en olas migratorias, Aliyah, antes y después de la creación del Estado de Israel el 14 de mayo de 1948.

En aquella época los judíos eran la minoría. En la antigua Palestina apenas había 600.000 judíos. Y los judíos que ahora habitan esta tierra representan un gran puzzle que me apasiona descubrir. Ultraortodoxos, supervivientes del holocausto, estudiantes, militares…

Recuerdo una chica de unos 19 años que conocí en una parada de autobús en Haifa, al norte de Israel. Ahora mismo está haciendo el servicio militar y no dudó en criticar el sistema político que la obliga a pasar varios años de su vida al servicio del ejército.

Me aclaró que “si te niegas a hacer el servicio militar te encarcelan y me explicó que “en el ejército no puedes llevar las uñas pintadas” y que el más mínimo error ,como llegar tarde o separarte de tu arma, supone un severo castigo, habitualmente entre rejas.

Aunque para ella no está siendo un plato de buen gusto también he conocido gente que con 18 años afirma estar contentos por iniciar su camino en el ejército

Unos y otros me sorprenden. Por eso, este año me adentraré aún más en el pensamiento de muchos de los jóvenes que, obligados o encantados, acuden a un servicio militar que retrasa su entrada en la Universidad aproximadamente hasta los 23 años. Increíble.

Muchos de esos jóvenes al terminar el servicio no quieren saber nada más del conflicto. Por ejemplo, el mes pasado conocí a un chico en Tel Aviv. Había hecho el servicio militar y ya había terminado.

El día que me lo encontré ,23 de septiembre, Abbas y Netanyahu ya estaban preparados para lanzar su discurso ante el foro de Naciones Unidas en Nueva York. El tema: la petición de declaración del Estado de Palestina. Le pregunté qué pensaba. “No me interesa el conflicto, normalmente no veo las noticias y no me interesa la política”, explicó.

El vive en la burbuja. Vive en Tel Aviv. Una ciudad muy ‘europea’ en la que las preocupaciones de la gente, alejada del conflicto, son prácticamente las mismas que las de cualquier europeo. Los mejores cafés, discotecas, la playa, el mar mediterráneo, la ciudad antigua de Jaffa, los rascacielos, el surf, los barcos. Estos son los ingredientes de la burbuja en la que viven los telavivis. No puedo juzgarlos. No puedo decir si está bien o mal olvidar el conflicto. Sólo digo que yo no podría vivir al margen de lo que pasa en mi país.




*En este vídeo se puede ver bien lo que muchos llamamos la 'burbuja' de Tel Aviv

Con el tiempo me imagino que lograré entender mejor qué es lo que lleva a esta gente a olvidar el conflicto, a no mencionarlo. En mi caso, en mi ciudad, Beersheba, la gente lo tiene más presente. Teniendo Gaza a media hora en coche es más que lógico no olvidarse de que estamos en conflicto.


Mateo Rouco

Estudiante erasmus en Israel.
Colaborador de Expansión desde Oriente Medio.