Mostrando entradas con la etiqueta Beersheba. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Beersheba. Mostrar todas las entradas

miércoles, 29 de agosto de 2012

La mala educación ocupa mi casa

Ayer, sobre las 22:30 de la noche llegaba a mi apartamento de Beersheba con ganas de descansar, cenar e irme a dormir. La sorpresa llegó al introducir la llave en la puerta de mi casa, girarla y ver que estaba bloqueada. ¿Pero qué pasa aquí?, me pregunto.

Al instante la cabeza de una chica asoma por la puerta, abren la puerta de MI CASA, y dos chicas sonríen al tiempo que me saludan. Mi nivel de cabreo es máximo. Este par de chicas israelíes se han metido en mi casa, han movido todos los muebles de sitio, cambiado la organización de la habitación y limpiado algunas partes porque , como ellas dicen, "queremos limpiar antes de Shabath y antes de mudarnos al piso".

Pues bien, resulta que se mudan, al igual que yo. Yo me voy a Tel Aviv y ellas han alquilado el apartamento donde yo he vivido hasta ahora. Por supuesto se mudan el día uno de septiembre. Pero aquí las normas funcionan diferente. Ellas querían limpiar antes de mudarse así que decidieron entrar en la casa con las llaves que les dio el casero y hacer lo que buenamente han querido aún sabiendo que yo estoy viviendo ahí.

Siguiendo la escena les digo que eso no se puede hacer y que se vayan. Replican y me dicen que quieren volver al día siguiente (hoy) para traer más cosas y seguir organizando y limpiando porque luego se van a Italia de vacaciones. Les digo que ésa es mi casa, al menos hasta terminar el mes, pero les da bastante igual.

Por momentos echan alguna sonrisa viendo al europeo enfadado por algo que para ellas es sencillamente normal. Al iguar que empujar cada vez que cogen un bus o saltarse la cola en el supermercado, panadería o cualquier tipo de tienda.

Pues bueno, al menos esta experiencia me ha dado oportunidad de escribir un nuevo y gran episodio de la mala educación israelí. Y que nadie se sienta ofendido porque hasta muchos israelíes reconocen que esta Chutzpa es algo propio del país y algo a cambiar pronto.

*La Chutzpah es una palabra extraña elaborada con el objetivo de definir un tipo de comportamiento que desgraciadamente en Israel es común y resulta para buena parte de los extranjeros un tanto molesto: la mala educación.

Artículos relacionados

domingo, 19 de agosto de 2012

Un soñador de Oriente

Dedicado a  los soñadores del mundo...

Tras un largo y agotador día en Tel Aviv buscando piso me encontraba en mi bus de vuelta a casa, Beersheba, cuando recibo una llamada en mi teléfono móvil. Morad Muslimany, un amigo que había conocido en un cumpleaños, me llama para preguntarme si quiero pasarme por su casa.

Llego y pronto me invita a cenar, a tomar una caña y a fumar shisha. Comenzamos a hablar sobre nuestros sueños, a mirar hacia el pasado y el presente, hacemos planes y pensamos y pensamos....

Llega un momento en el que decide ir a la habitación de su compañero de piso para pedirle una guitarra y canta una canción. Me cuenta que su sueño es ser cantante y que está a punto de lanzar su primer disco. Me dice que ya cuenta con cerca de 3.000 fans en Facebook, que su música ya suena por los Estados Unidos y me confiesa que pronto podrá cantar, quizás en directo, en un show de tv de máxima audiencia.

Sus ojos brillan porque está comenzando a ver que su sueño se cumple. Me pregunta qué opino. Qué debería hacer. Siente algo de vértigo. Yo le digo adelante!

Esta es una de sus canciones. Al oírlo en directo os aseguro que suena increíble. Por mi parte estoy seguro que triunfará. Se llama Morad Muslimany, tiene 19 años y es de Nazareth.




Artículos relacionados

sábado, 18 de agosto de 2012

Reconexión Israel

Volver a empezar. Iniciar un nuevo camino. Promover el cambio. Adaptarse. Vivir.

Escribo desde Israel, otra vez. Recién llegado a Tierra Santa estoy en pleno proceso de volver a conectar con este mundo tras una etapa de vacaciones necesarias por España. Ahora sigo en mi camino de descubrir nuevos mundos poco a poco.

Mi vuelta a Israel es diferente. Hace un año llegaba a un lugar totalmente desconocido, con la mirada inocente e ignorante, con temor y sólo. Ahora, a pesar de tener un buen número de conocidos por la zona, aún sigo notando esa sensación de ser un extranjero perdido por Oriente Medio.

Estoy muy emocionado y con ganas de arrancar. En esta etapa me mudo a Tel Aviv desde aquella ciudad perdida en el medio del desierto llamada Beersheba.  En mi nueva vida, en el centro económico del país, voy a ser analista de capital riesgo en un fondo de inversiones. ¡Sorpresa! Esto significa que durante los próximos siete meses entraré de lleno en el corazón del mundo financiero.

El cambio parece y es radical. Dejo atrás la tranquilidad de Beersheba, también los cohetes que caen a la ciudad, y paso a otra etapa. En estos cambios uno siempre siente algo de vértigo pero en mi caso el vértigo solamente me lleva a saltar con más fuerza de la esperada. 

En Israel según Mateo Rouco seguiré contando mis múltiples experiencias, mis viajes por Israel y por otros países de Oriente Medio y seguiré apostando por esta plataforma como un lugar en el que publicar otro tipo de historias alejadas de aquellas que recogen las rotativas de grandes medios.

En este nuevo viaje ya no contaré con algunas de las grandes personas que he conocido el pasado año en Israel.  Por eso estos días no para de sonar esta canción en mi cabeza. Esta melodía era la que mi gran amigo Théo Fléchais solía cantar al iniciar juntos nuevos viajes por este país.

 La comparto con vosotros para iniciar juntos este nuevo viaje ;-) 


The doors| People are strange



Artículos relacionados

lunes, 2 de julio de 2012

Tren de vuelta a Sefarad


Sentado en el tren camino de el aeropuerto de Tel Aviv observo a través de la ventana una zona desértica ,  máxima expresión de mi estado de ánimo actual. Acabo una etapa y siento que estoy al final de una larga travesía por un desierto lleno de pensamientos, recuerdos y expectativas.

He finalizado mis estudios en Israel y este tren me aleja poco a poco de un espacio de tiempo que ha cambiado mi vida y mi persona. Acabo de despedir a mi mejor amigo Théo Flechais  y a Laure Sarlin, mi mejor amiga. Con ellos he vivido tanto que decir adiós y separarme de ellos es realmente duro. En este lugar se aprende con la experiencia pero también con el apoyo de buenos amigos porque aquí ellos son tu familia. 

Mientras pienso en estas amistades el tren avanza para dejarme hora y media más tarde a las puertas de un avión que inicia una nueva vida. Escribo porque hacerlo me purifica y me ayuda a llevar mejor el proceso del adiós. Y durante este camino la gente que me rodea sigue con su vida habitual. Me mirarán como ese europeo sentado en una butaca con un pequeño ordenador escribiendo con rostro triste y ojos brillantes. Me da absolutamente igual porque siento que tengo que escribir..

Todos  hemos vivido este proceso y a todos nos afecta en mayor o menor medida. Pero este adiós es momentáneo. Yo me vuelvo a Israel. Ahora tomaré un respiro en España y pronto volveré para comenzar una nueva etapa lejos de Beersheba y en una nueva ciudad: Tel Aviv. Allí comenzaré a hacer prácticas, ya no seré estudiante y descubriré una nueva visión de este país acompañado de gente diferente.

Creo que Israel ofrece la oportunidad de conocer a gente muy diferente, con muchas inquietudes y grandes valores que vienen a estudiar sobre la guerra y la paz. Aquí venimos con mil preguntas y nos vamos con millones. Lo bueno es que, en el proceso, conseguimos algunas respuestas, ampliamos horizontes, tenemos una mayor visión de lo que aquí pasa, aprendemos idiomas, hacemos amistades, mejoramos y sufrimos y lo más importante aprendemos.

Aquí he aprendido el valor de la vida y la muerte, el valor de la paz, la importancia de la religión en una sociedad, las diferencias culturales entre diferentes grupos sociales y sobre todo la importancia de la confianza y las relaciones verdaderas de amistad. En España llegó un punto en el que vi que gran parte de mi entorno se preocupaba de salir de fiesta, estudiar, trabajar y conseguir tener novia o novio. Pero faltaba algo. Falta algo en nuestra sociedad.

En Israel he visto y vivido tantas y tantas cosas que volver a mi sociedad no logra encajar con mi visión actual del mundo. Pero Sefarad, como aquí llaman a España, es y será siempre mi casa. Habrá pues que volver a ella, aunque sea por vacaciones.

En Agosto vuelvo


Pour Théo &Laure











jueves, 31 de mayo de 2012

Un compostelano en Israel


Soy un compostelano en Isarel pero hasta ahora ni lo había dicho. Han pasado más de diez meses por estas tierras y aún no me había pronunciado sobre mis orígenes gallegos ¡Grave error!  Por eso hoy aprovecho para hacerlo al haber recibido una grata sorpresa desde Galicia.

Hace medio mes la directora de un periódico gratuito de mi ciudad natal, Santiago de Compostela, me escribió un email diciendo que les había llegado a la redacción mi blog y que les gustaría contar con un artículo en el que contara como es mi vida en Israel. Hoy finalmente se ha publicado y me siento muy contento.

Imagino a amigos, familiares, conocidos y desconocidos con los que he compartido vida durante mi infancia y juventud leyendo lo que he escrito desde Beersheba en algún rincón de mi ciudad. Algunos pensarán que al irse a zonas tan lejanas y descubrir otros mundos uno olvida su casa o sus orígenes. A todos ellos les digo que se equivocan, y mucho.

Precisamente ayer tuve uno de esos momentos de morriña que todo gallego vive cuando emigra al extranjero y aproveché para escuchar, en una ciudad perdida en el medio del desierto, luar na lubre. Una canción que me transporta a muchos lugares, me trae muchos recuerdos y que quiero compartir con vosotros.


Antes de cumplir mis 23 años y aprovechando el espacio de mi blog quiero dedicar mi artículo en Santiago Siete y en este post a mi familia y amigos.

jueves, 19 de abril de 2012

Hablando con una superviviente del Holocausto

Con una carpeta llena de fotos, recuerdos y cartas del pasado , Ozi Van Straten, superviviente del Holocausto de 71 años mira a su público y habla  "soy una niña del holocausto y aunque no tenga un número en mi brazo que indica mi estancia en un campo de concentración vengo a contar mi historia". 

Su historia es triste. La vida de una niña que sufrió el Holocausto, perdió a su madre y a su hermano en un campo de concentración y vistió una estrella amarilla en su ropa que la definía como "juif", judía. "Esta era la estrella que mi hermano y yo vestíamos cuando eramos pequeños", explica. 


Ozi Van Straten muestra la estrella que los Nazis
 le obligaron a vestir siendo una niña 


"No es fácil crecer sin madre", asegura esta superviviente tras contar que "a mi hermano y a mi madre los cogieron en Febrero 1945 muy cerca del final de la guerra". Esta superviviente explica que "la única conexión que me queda de mi madre es un anillo que ella le dio a una enfermera de la Cruz Roja en un campo de concentración en Francia". Acto seguido, Ozi muestra el anillo en su mano y explica orgullosa "aquí está, en mi dedo y nadie me lo quitará". 

Tras mostrar el anillo, emocionada, recuerda los años de su niñez, escondiéndose con su padre y su hermano mayor de los nazis. Su vida ha dado muchas vueltas pero ahora se alegra de "estar aquí, con mis siete nietos". "Siento el deber de contar mi historia", asegura. 

Al ser preguntada por un posible viaje a Alemania o Polonia asegura que "jamás iré a Alemania, no he estado nunca ni quiero estar, incluso me cuesta visitar Francia, a pesar de que tengo allá familia". 

Al igual que ella, en Israel aún existen supervivientes del Holocausto. Personas ya mayores, algunos de ellos con un número tatuado en sus brazos que indica su paso por un campo de concentración, que cargan con una pesada losa: la memoria. 


Yom Hashoa


El encuentro con Ozi se produce porque hoy se conmemora el día del Holocausto en Israel: Yom Hashoa. Actos en recuerdo de las víctimas se celebran en todo el país. Además, a las diez de la mañana, una sirena suena en cada ciudad israelí. 

Viví la sirena en las proximidades de la Universidad Ben Gurion en la calle Rager. Es una sirena similar a la que se escucha cuando hay un aviso de cohetes y tiene una duración de un minuto. Durante ese momento el transporte público se paraliza, los coches se detienen y la gente se queda petrificada en el medio de la calle. 

Las cabezas miran al suelo, las manos se entrelazan, el país se congela y la sirena suena y suena en una llamada a la memoria sobre el Holocausto. Es un momento intenso, delicado, triste y conmovedor. Todo un país recuerda los atrocidades cometidas en la II Guerra Mundial en un intenso minuto. 



La sirena suena y todo se paraliza. Rager Street| Beersheba

Gente parada en frente de la Universidad Ben Gurion

Israel es un país en el que casi todo el mundo tiene algún familiar o conoce a alguien que ha sufrido  experiencias en los campos de concentración. El Holocausto está presente en la política, en el día a día, en el sentimiento de los israelíes. 

El miedo a ser aniquilados, el miedo a que un nuevo Hitler ataque al pueblo judío siempre está presente en la mente colectiva de este país rodeado de enemigos. En ocasiones, la política recurre al Holocausto para avisar a la población de una necesaria operación militar contra Irán. 

"Si no lo hacemos nos matarán". Esa es la idea que se plantea al hablar de los avances de Irán en materia nuclear.


El Holocausto, a pesar de formar parte del pasado, sigue estando presente en el día a día de este país pues sus consecuencias fueron devastadoras para el pueblo judío. 

martes, 13 de marzo de 2012

Evacuados en Tel Aviv

Así estamos debido a las circunstancias. Evacuados. Tras días interminables de cohetes y alarmas, de nervios y angustia, de sueños rotos y de conflicto, la decisión está tomada, nos evacuan. Nos alejamos de esto y nos tomamos un respiro.

La seguridad de la Universidad en la que estudio, Ben Gurión ha decidido evacuarnos a Tel Aviv.

La situación y los ánimos ya estaban al límite. La última noche que pasé en Beersheba fue horrible. A las 3 de la madrugada me despierto con el sonido de la sirena y me voy corriendo a las escaleras de mi edificio junto a mi compañera de piso, Sofia. Ella se siente más tranquila porque al menos no está sola y yo estoy dormido, nervioso y en esta ocasión angustiado.

Nos encontramos con gente que supera los 60 años bajando las escaleras, mis vecinos. Varias ancianas y ancianos caminan a paso lento hacia el pasillo de nuestro edificio. Esta es la zona más segura de un edificio en el que no contamos con refugio. Los pasos de estos ancianos que marchan sobre un pasillo nocturno son lentos, inquietos, tristes y me imponen mucho respeto. Ellos han caminado por la historia de Israel y lo siguen haciendo.

Habrán vivido todas las guerras que Israel ha pasado desde su fundación en mayo de 1948. Son conscientes de los peligros, de lo que es luchar, de lo que es perder a seres queridos, quizás son también conscientes de lo que se siente al matar al enemigo. Uno de los ancianos deja entreabierta su puerta, sale con ropa militar, y yo, que curioseo un poco descubro que su salón está decorado con un amplio número de réplicas de aviones y barcos de guerra.

Me resulta curioso y sigo dándole vueltas a la cabeza mientras espero los 60 segundos que suena la alarma y los 10 minutos que debemos aguantar hasta que caigan los cohetes o se escuche el boom. Algunos de mis vecinos se sientan, otros encienden cigarros, yo estoy de pie y descalzo en el medio del oscuro pasillo a altas horas de la madrugada. Ya se me ha cortado el sueño y casi se me agota la paciencia. Quiero irme a Tel Aviv.

Al día siguiente, seguimos con cohetes, trabajo desde la biblioteca en mi trabajo final mientras que las sirenas siguen sonando para avisarS de nuevos cohetes en mi ciudad. Nos llega un sms de nuestros responsables anunciando que nos evacuan a Tel Aviv. Me lo imaginaba y lo agradezco.

Y aquí sigo, alejado de cohetes y sirenas, rodeado de buena gente y una bella ciudad y preparado para irme el próximo fin de semana a vivir en un kibutz durante 48 horas. El siguiente paso será conocer a Simón Peres, presidente de Israel, en un Congreso de emprendedores en Jerusalem.

Mejor planear cosas fuera de Beersheba porque de momento la situación sigue tensa.


Mateo Rouco

Estudiante erasmus en Israel.
Colaborador de Expansión desde Oriente Medio.

sábado, 10 de marzo de 2012

"¿Por qué no lanzamos una bomba nuclear a Gaza?"


A situaciones extremas. Soluciones extremas. Así debe pensar la persona que ayer reflexionaba sobre el hecho de que, ante una escalada de violencia como la de los últimos días, en los que más de 100 cohetes han caído en el sur de Israel y más de 17 palestinos han muerto en Gaza, quizás Israel debería mandar una bomba nuclear a Gaza y se acabó el problema.

"Por qué no le mandamos una bomba nuclear" me comenta. A los pocos segundos reflexiona y me explica que quizás una bomba nuclear pueda afectar a las poblaciones del sur, como Beersheba, donde yo vivo, pero eso, según este israelí, " es un coste que quizás haya que pagar para vivir en calma". "Evacuamos a las poblaciones del sur y ya está", me explicaba en la ciudad de Tel Aviv donde ni los cohetes , ni las sirenas, ni los muertos se dejan ver por la zona, llena de cafés, buena comida, , música y buenos momentos...




A una hora escasa, en las ciudadades del sur de Israel y en la franja de Gaza la escalada de violencia es la protagonista al ser la más fuerte desde el pasado verano. En lo que llevamos de día ya hemos escuchado dos alarmas y un cohete ha logrado penetrar en la ciudad y caer en una de las avenidas de Beersheba. No es plato de buen gusto.

Por suerte para mi el inicio de la escalada de violencia me ha coincidido estando en Tel Aviv. Me he librado de decenas de alarmas durante los ultimos dias pero ya he vuelvo a Beersheba y de momento ya he vivido dos. Y ya estoy preparado par alertas rojas nocturas, diurnas y para tension continua. En fin, es lo que toca. (Todo esto mientras que intento hacer un largo trabajo final y en inglés para acabar el pasado semestre y tener buena nota. Saldrá seguro)


Una de mis amigas erasmus, francesa, estudiante en la Universidad Ben Gurion en Beersheba, me explica que hace dos noches apenas pudo dormir debido a las más de siete alarmas que sonaron durante la noche para avisar de la llegada de nuevos cohetes. "Es muy extraño vivir asi ya no sé qué pensar ni que esperar", comenta colgada al teléfono.

Aquí debatimos sobre si en Gaza habrán mejorado los misiles. En verano apenas acertaban en la ciudad y enviaban menos cantidad y ahora no paran y los cohetes se acercan más y más.

Para que os hagáis una idea, la escalada de violencia, en la que estamos inmersos estos días, suele seguir el siguiente guión:

Comienzan a lanzarse misiles desde Gaza, La IDF responde con ataques selectivos para matar a los responsables de los ataques, la Franja responde con mas ataques, entran en escena terceros ( normalmente Egipto) para intentar negociar un alto el fuego hasta el momento en el que las muertes, la sangre y la tension agotan a ambas poblaciones y llega una tregua momentanea. Puede durar meses, como la última, o semanas o dias.




De momento seguimos en tensión. Y esto continuara...

*Aclaración: las declaraciones recogidas en el Blog no tienen relación alguna con mi propia opinión.

HUMOR DE GUERRA

A pesar de esta peculiar llegada a Beersheba he visto que mis compañeros han desarrollado un humor de guerra muy peculiar. Esta es de esas partes que no sale en los periódicos...

  • Laure: Dear Hamas, would you please let me get some sleep? ( Querido Hamas podrías dejarme ir a dormir)

  • Counselor for students, Dora: Guys after every alarm send me a text saying you are ok! ( Chicos después de cada alarma enviarme un sms diciendo que estáis bien)

  • Respuesta de Catherine: By the way, Dora. Can I send my phone bill to Hamas? (¿ Puedo enviar mi factura del móvil a Hamas? )

  • Ezequiel: Gaza y la reconcha de tu madre.

  • Laure: I´m even afraid to go and have a shower...It´s not that I don´t like to be half naked with shampoo on my head in front of my lovely neighbours in the stairway but.... ( Estoy incluso asustada de ducharme. No es que no me guste estar medio desnuda con champú en mi cabeza en frente de mi querido vecino en las escaleras pero....)

  • Ari: We can make a party in the shelter. (Podemos montar una fiesta en el bunker)
  • Laure: Réveillée par le Jihad islamique. Bonne journée à vous aussi. (Despertada por la Jihad islámica. Buenos días a vosotros también.)



Humor. Humor de guerra.


Mateo Rouco

Estudiante erasmus en Israel.
Colaborador de Expansión desde Oriente Medio.





miércoles, 7 de marzo de 2012

Un niño hebreo



Acabadas las vacaciones ya estoy de vuelta. Y mi trayecto en bus de Tel Aviv a Beersheba, donde estudio, ha sido un camino hacia la niñez. Me explico.

Ya estaba agotado tras haber volado la noche de ayer desde Madrid a Roma, donde pasé la noche durmiendo en los bancos del aeropuerto, y de Roma a Tel Aviv, vuelo mañanero, cuando llegó el momento de coger mi bus hacia mi casa en Israel.

Me siento en el bus y estoy totalmente relajado, casi dormido, después de haber pasado una noche de siestas interrumpidas y frío. Pasan unos minutos. El bus está casi a punto de arrancar cuando un niño se sienta a mi lado.

Me comienza a hablar en hebreo y le digo 'ani lo medaver hibrit' ( yo no hablo hebreo) pero se ve que le da igual porque hoy tiene un día hablador. Se comienza a explicar en hebreo, gesticula con sus pequeñas manos, abre los ojos, mueve la cabeza. El chaval es puro nervio y se encamina a enseñarme hebreo en autobús.

Yo no tenía ni idea de lo que me iba diciendo, el hebreo se había oxidado en vacaciones, pero pronto logro establecer conversación ¡Una hora en autobús da para mucho!

El niño también muestra su interés por el español y logra decir " estoy cansado" y "hola" , entre otras palabras. El chaval, de unos seis años, lleva una quipá negra y grande en su cabeza y va armado con una metralleta de juguete con la que disparaba a diestro y siniestro.

Me pasan por la cabeza reflexiones sobre el hecho de que un niño tenga este tipo de arma, aunque sea de juguete, entre sus manos. Luego me doy cuenta de que para un chaval imitar a su hermano mayor , que puede estar en el ejército y con arma de verdad, suele ser siempre algo normal.

Me alejé de reflexiones y me convertí en un reflejo de ese niño de seis años. Jugaba con mi nuevo amigo, cosquillas de un lado, coscorrones de otro, bromas, intentos de pronunciar una lengua extraña, tiroteos con metralletas de plástico. De todo.

Y con este todo, la tensión de la vuelta, las preguntas de ¿habrá guerra con Irán en breve? , ¿Qué pasará? y cuestiones típicas de la etapa adulta se borraron por un instante en el que volví a ser un infante. Solo importaba responder al hermano de mi nuevo mini amigo:

'¿Atem haverim? ( Sois amigos)

keeeeeeen ( Siiiii) '

¡Qué bienvenida más buena que he tenido!


Mateo Rouco

Estudiante erasmus en Israel.
Colaborador de Expansión desde Oriente Medio.



lunes, 30 de enero de 2012

La mala educación {Chutzpa} israelí

Chutzpah es una palabra extraña elaborada con el objetivo de definir un tipo de comportamiento que desgraciadamente en Israel es común y resulta para buena parte de los extranjeros un tanto molesto: la mala educación.

Os cuento lo que me pasó hace poco tiempo. Estaba en mi apartamento por la tarde, típico momento de estudio, música y café calentito- aunque estemos en Oriente Medio ahora hace frío- cuando alguien llama a mi puerta. Oigo varias voces, abro la puerta y me encuentro a un grupo de seis personas.

Por suerte uno hablaba español y me explica que vienen con una agente inmobiliaria que quiere enseñar mi piso porque está en la misma situación que uno en el bloque de al lado. Quieren enseñarle a posibles compradores como quedaría reformado si compran el gemelo de mi apartamento.

De inmediato la familia invade mi casa sin apenas pedir permiso, miran las habitaciones, el baño, la cocina, hasta diseñan un plano de la distribución de la casa y al mismo tiempo yo me quedo de piedra en el medio del salón. No tengo ni idea de cómo actuar pero vamos ya me han alterado una buena tarde. En mi cabeza salta el concepto "Estoy harto de la maldita chutzpa"

Pero donde realmente se manifiesta esta palabreja es en el supermercado, panadería, cogiendo el bus o en cualquier cola de espera que uno tenga por delante. La gente empuja, intenta colarse, son presas de la ansiedad, quieren todo al instante y da igual si tienen que colarse delante de tu cara sin ningún tipo de disimulo.

La sensación es horrible. Intentar subir a un bus y que todo el mundo te empuje o colocar tu compra en la caja para pagar y pase alguien delante y pague sin que te dé tiempo ni siquiera a parpadear. Hay días que hasta evito ir al supermercado porque este tipo de escenas me ponen de mal humor.

Pero esa chutzpa de la que hablo también se traslada a los negocios y a la vida social.

¿Cuánto recibes de beca?, ¿Cómo te pagas el apartamento?o ¿Cuánto cobran tus padres? Son preguntas habituales incluso cuando conoces a alguien por primera vez. Nadie se limita a la hora de hacer preguntas que habitualmente en España resultan incómodas.

La cara buena de la moneda se manifiesta en los negocios. Ya he escuchado comentarios de empresarios que presumen de que " aquí no necesitamos poner corbata o incluso podemos ir en vaqueros". Esa parte de mala educación israelí hace que en muchas ocasiones consigan sus objetivos mucho antes y hagan que las relaciones sean más directas.

En una negociación, por ejemplo, los empresarios israelís son directos. Si les interesa el proyecto te lo dicen y si no les interesa también. Y en caso de que quieran hacer negocios irán al grano sin pensárselo dos veces.

Recuerdo un Congreso con empresas españolas que se vinieron a Tel Aviv para crear nuevos acuerdos y abrir negocio en Oriente Medio y algunos me decían que precisamente ese carácter israelí, esa chutzpa, hacía que las negociaciones fueran más rápidas y directas y por lo tanto más sencillas.

En los negocios va bien. Quizás entre conocidos pueda aceptarse cierta mala educación. Pero en el día a día, la mala educación israelí harta. Obviamente no todos son así y hay quien reniega de este tipo de maneras sociales. Hay israelíes que también se enervan con el comportamiento de sus compatriotas, yo lo he visto en alguna ocasión, y que aseguran que ya están cansados de la gente que se comporta así.

Otros en cambio te animan a adoptar ese modo de vida. A veces hasta yo mismo lo he probado, las colas se hacen más cortas y te ahorras una sesión de enervamiento gratuito.



Mateo Rouco

Estudiante erasmus en Israel.
Colaborador de Expansión desde Oriente Medio.



martes, 10 de enero de 2012

Navidad en Palestina e Israel

Que la Navidad es tiempo de familia, comilonas, reyes, regalos, fiestas...¡STOP!

En absoluto y no aquí: Israel. El exotismo de una Navidad en Tierra Santa puede llenar la boca de aquellos enamorados de la verborrea pero la realidad de estas fiestas aquí es bien distinta.

En la mayor parte de Israel se caracterizan por pasar prácticamente desapercibidas. Es cierto que se pueden encontrar ciertas señas de Navidad en las zonas cristianas de Jerusalem pero poca cosa. Ni arbolitos, ni villancicos ni luces ni nada.

A los israelíes les parece raro desearte un feliz año nuevo puesto que en su calendario el nuevo año comienza en fechas diferentes.

De esta forma mi etapa navideña por Israel se ha caracterizado por tener un examen el día uno de Enero, clases durante toda la temporada navideña, ausencia de familiares y amigos y una ruta por los Territorios Ocupados -Palestina-. Todo un plato de buen gusto.


Enamorado de Jerusalem


En Jerusalem el choque de religiones me impactó y enamoró. Que si el Santo Sepulcro, que si el Muro de las Lamentaciones, la Explanada de las Mezquitas, La vía Dolorosa ¡Menuda mezcla! Ortodoxos judíos caminando por calles empedradas cruzándose con población musulmana, turistas cristianos y militares armados preparados para mantener el orden.


Todo ello perfectamente supervisado por un gran entramado de cámaras que vigila cada rincón de la ciudad antigua. Una ciudad que enamora por su gran zoco, por la mezcla de diferentes estilos arquitectónicos, por un aire lleno de olores impregnados del sabor de Oriente Medio. Jerusalem es mezcla de olores, sabores, frío, religiones, turismo y conflicto. Jerusalén me enamoró, a pesar de los pesares.

Durmiendo en un asentamiento en Jerusalem

Días antes de Nochebuena decidí irme a Jerusalem para conocer un
poco la ciudad y moverme por ahí. Problema: no tenía donde dormir. Había hablado con un amigo de un amigo para quedarme en su casa y al último momento me falló asique ya me veis a las seis de la tarde caminando por las empedradas calles de Jerusalem pensando " ay ay ay que hoy duermo en la calle".

Afortunadamente el compañero de piso de mi mejor amigo me ayudó y me ofreció su casa y ahí comenzó la aventurita.

Me dijo " Mateo puedes dormir en mi casa aunque queda un poco lejos". Yo me imaginé que con coger un bus o el moderno tranvía de Jerusalem sería suficiente pero no. Nos encontramos ya caída la noche y me advirtió " tendremos que primero coger el tranvía y luego hacer autostop pero tranquilo que todos los coches que pasan por aquí van al mismo sitio".

Me quedé pensando... dudaba... decía pero "¿por qué tenemos que hacer autostop y a dónde vamos?, ¿por qué no hay bus?"

LLegamos al punto de hacer autostop y montamos en un coche. Al poco tiempo veo un gran muro de hormigón, el que delimita las fronteras tras la guerra de 1967, y me doy cuenta de que estamos entrando en Territorios Ocupados por Israel. "Menuda sorpresa",pienso, al tiempo que comienzo a preguntar a mi amigo para que me oriente.

Me va comentando que estamos fuera de las fronteras, en territorios ocupados y que su padre vive en un ¡asentamiento! Este asentamiento es moderno, de casas grandes, con piscina y pertenece a un grupo de casas, como si fuera una urbanización, que ya llevan construídas más de 30 años.
Los asentamientos son uno de las principales trabas al proceso de paz entre Israel y Palestina.

Por dentro la casa es toda una maravilla. Jardín, chimenea, piano, lago para peces. De todo. Su padre super majo conmigo y mi amigo igual. Yo en shock pensando que estoy en un asentamiento al que sólo israelís pueden entrar, rodeado por una valla que da una señal de alarma si alguien quiere entrar y con un señor armado en la puerta que decide o no abrir las puertas en función de la placa del coche que se aproxime.

Dormimos, me levanto y mi amigo me muestra desde el balcón los asentamientos de colonos extremistas que con una caravana y pocos recursos deciden comenzar de la nada una nueva colonia arrebatando un pedazo de tierra más a los palestinos. Resulta curioso pero para él ellos son diferentes.

¡Menudo Belén!




Tras haber pisado las calles de Jerusalén y dormido en un asentamiento colono me fui a conocer Belén. El atractivo de Belén es tanto religioso como político. Aquí he podido observar una de las partes más crueles de la construcción del muro que divide a los territorios. La ocupación se siente tan fuerte que realmente es un momento que cuesta asimilar.


Los israelíes más de izquierdas aseguran que "el muro es una vergüenza" pero "ha demostrado que es efectivo porque los atentados suicidas han disminuido en Jerusalem". Esta serie de atentados bomba azotaron a la población israelí durante la segunda intifada.

El otro día en una cena una amiga me comentaba que "durante esos años tenía miedo a salir a la calle por miedo a que hubiera una bomba en un autobús". Esta mujer , que no es judía, se vino a vivir a Israel hace muchos años y decidió abandonar la ciudad de Jerusalén por la tensión que la ciudad acumula. También me explicó que durante la segunda intifada los atentados suicidas azotaron las calles de Tel Aviv y Jerusalem y causaron un fuerte miedo y dolor en la población israelíl.

Al margen de los "motivos" que se puedan dar desde la sociedad israelí el muro es una vergüenza escrita con mayúsculas. Me he sentido totalmente incapaz al ver eso.

Recuerdo un par de palestinos que tienen un taller de coches. Un taller en frente del cual han levantado el muro. Ahora los coches no tienen donde aparcar y la única visión que estos mecánicos tienen es un muro más grande que el de las cárceles que conocemos.

En otras ocasiones observas como el muro ha rodeado a una casa que ha pasado de tener vecinos normales a tener bloques de hormigón grises y con grafitis gritando por la paz. Cuando caminaba alrededor del muro observé a una niña de cinco o seis años jugando pegada al muro y me costaba imaginar cómo debe ser pasar la infancia entre muros.

-He estado en Berlín y he visto los restos del muro alemán. Ya son pasado.

-En Polonia las alambradas de los campos de concentración de Auswitch me dejaron totalmente impresionado y levantaron en mi un fuerte sentimiento de condena hacia un régimen de tales características. Ya son pasado.

Desde el cruel PRESENTE, Belén, siento una vergüenza inexplicable por las acciones del ser humano. Me lastima ver a una población aprisionada entre muros que lloran por una paz que tras más de 60 años de conflicto no llega.

He vivido el conflicto en zona israelí y han caído cohetes en la ciudad en la que vivo, Beersheba. También he visto la fuerza de la ocupación en territorios palestinos. No he logrado ir a Gaza y aún no sé si estoy o no preparado. Porque por lo que aquí se dice eso es una prisión a cielo abierto. Si ya ver la situación de Belén y otros territorios pone los pelos de punta. Gaza tiene que dejar sin palabras.





Estudiamos el conflicto, debatimos sobre política, conocemos a un lado, al otro. Sufrimos pero seguimos sin llegar a comprender la magnitud de todo esto. Hay un lema que dice "cuanto más estudias el conflicto menos lo entiendes". Así me quedo.


Mateo Rouco

Estudiante erasmus en Israel.
Colaborador de Expansión desde Oriente Medio.



jueves, 24 de noviembre de 2011

El Dios del Facebook

"¿Qué publicarías en el Facebook de Dios?, ¿Qué le mandarías por mail?, ¿ Y si quisieras escribirle un sms?". Con estas preguntas nos asaltó el lunes esta semana Rachel Prero en una cena semanal que organiza una organización llamada Jeff Seidels* y que Rachel representa en la ciudad de Beersheba, al sur de Israel.

La verdad es que me resulta complicado explicar en qué consiste esta organización. Vamos a empezar. Dicha organización ofrece a los estudiantes de la Universidad de Ben Gurión una 'beca' semestral de aproximadamente 400$ por asistir cada semana a unas magníficas cenas.

Comida india, mejicana, china, de todo. Aquí nos alimentan de maravilla y además nos permiten llevarnos lo que quede de comida en pequeños tupper. Las cenas comienzan a las 20:00 de la tarde y suelen alargarse hasta las 22:00.

Tras cada cena llega el momento extraño para los estudiantes internacionales que no somos judíos (cuatro gatos). Al finalizar el último bocado se inicia una charla o algún evento relacionado con el judaismo y que trata de transmitir los valores de dicha religión.

Esta semana el tema eran las nuevas tecnologías y Dios. Por ese motivo nos mandaron escribir en tres papeles diferentes qué le mandaríamos a Dios si tuvieramos que publicar en su muro de Facebook, enviarle un sms o bien mandarle un mail. Curioso.

Al margen de mis típicos pensamientos y dudas de ¿por qué nos pagan más de 400 dólares? o ¿por qué nos alimentan taaaaan bien y nos dan cena gratis? el pasado lunes me dije "qué buena oportunidad de aprender sobre esta religión". Y de hecho, eso hago cada vez que asisto a una de estas reuniones.

Hombres aquí, mujeres allá

Este lunes aprendí un nuevo detalle sobre el judaismo. Al terminar la cena nos separaron a los chicos de las chicas pero no sabíamos por qué. Cada grupo nos pusimos a debatir sobre la relación de la religión con las nuevas tecnologías y demás cuestiones religiosas.

En el aula de al lado (la zona de chicas), el sonido de una guitarra y una mujer cantando nos llamaba la atención y distraía a los chicos de los 'profundos' debates teológicos. Algunos decíamos "queremos oír la música, queremos ir a la otra clase".

No era posible porque según me explicó Batsheva, la cantante del aula de al lado, las mujeres no pueden cantar delante de los hombres. Va en contra de la religión judía.

De hecho, cuando le dije a Batsheva "la próxima vez no nos separeis que nosotros también queríamos escuchar las canciones" se puso algo nerviosa y me dijo "¿ escuchaste la cancion?".

Mi respuesta fue afirmativa y la suya fue " no, no, dime que no escuchaste la canción" y yo le dije "pues si...". Ahí fue cuando me explicó que ella no puede cantar delante de chicos. Su respuesta me sorprendió a mi y a alguno de mis compañeros, estudiantes americanos judíos, y nos aclaró el por qué de la separación.

Sabemos que hay barrios ultraortodoxos en Jerusalem como Mea Shearim en los que la gente vive sin teléfono móvil, sin televisión, no leen los periódicos e incluso escupen o tiran piedras a los turistas que osan visitar su barrio sin cumplir las normas que lo rigen. Se declaran contrarios a la modernidad e incluso al sionismo.

En Jeff Siedel son religiosos, diríamos que ortodoxos, pero no extremos. En cuanto al debate de este lunes sobre nuevas tecnologías la conclusión de Rachel Prero, representante de la organizazión Jeff Seidels en Beersheba, fue la siguiente:

"Dios no tiene Blackberry, pero es mi contacto favorito. No tiene Facebook , pero él es mi mejor amigo. Dios no tiene Twitter, pero lo sigo igualmente. Él no tiene internet, pero estoy conectado a él. Quizás tenga una gran base de datos pero su servicio al cliente nunca me pone en espera. Él es el mejor antivirus".

Algunos terminaron la reunión con más dudas que antes. Otros con cara de póker. Y yo, satisfecho tras haber aprendido más cosas sobre el entorno que me rodea. Este tipo de detalles me recuerda que estamos en Tierra Santa.

----------------------------------------------------------------------------

* Jeff Seidels se define a sí misma como una organización que ayuda a los estudiantes de todo el mundo a encontrar la razón de ser judío y a profundizar en la historia del judaismo.

Me parece interesante poner algún vídeo para que veáis en qué consiste esta organización:

Vídeo promocional de Jeff Seidels


Vídeo de el fundador de la organización explicando qué hace y por qué:



Mateo Rouco

Estudiante erasmus en Israel.
Colaborador de Expansión desde Oriente Medio.



domingo, 30 de octubre de 2011

Con la vista en el cielo y el oído en la tierra

"Debido a los ataques con misiles en el sur de Israel, las clases en la Universidad Ben Gurión serán canceladas mañana. Permanecer cerca de algún refugio. Esperemos que tengáis una buena noche :-)".

Con este mensaje, recibido el pasado sábado, Liat, la coordinadora de estudiantes extranjeros nos informaba de que el inicio del semestre, planeado para el domingo 30 de octubre, debía posponerse un día debido a los ataques en el sur de Israel. Esa misma noche, a las tres de la madrugada volví a oír la alerta…

Hagamos un experimento. Estáis en vuestras casas, alejaros del bullicio de la calle, encender unos buenos altavoces y solamente escuchar el siguiente vídeo. Seguid leyendo mientras suena el vídeo.





Esto es lo que escuchamos cada vez que se lanza un cohete a Beersheba. La sensación cada vez es diferente. La noche del domingo no sentí nada especial pero al día siguiente, por la tarde, me encontraba con un amigo en una frutería y la sirena volvió a sonar.

Nos encontrábamos en la calle, comprando manzanas, cuando la gente comenzó a correr hacia los edificios más cercanos, los coches se detuvieron, mi amigo agarró la bolsa de fruta, la dueña abandonó la tienda y se fue al refugio más cercano. La ciudad se paralizó.

Estuvimos 60 segundos escuchando ese sonido, la gente en máxima tensión. Todos agrupados en las escaleras de uno de los edificios más cercanos pidiendo “silencio” puesto que querían oír la explosión que anuncia la vuelta a la “normalidad”.

La vuelta a la normalidad, tras las explosiones, significa ver a la dueña de la frutería con un teléfono en una mano y con otro en la otra. Se inicia una cadena de llamadas entre amigos y familiares para saber que todos están bien, que no ha pasado nada.

“Tres cohetes acaban de caer en Beersheba, por favor enviarme un mensaje diciéndome que estáis bien”, así nos pide nuestra coordinadora que la informemos cuando cae algún cohete.

Y ahora os preguntaréis ¿te has acostumbrado a este tipo de vida?, ¿vives con miedo? ,¿ has dormido bien esa noche?, ¿comprendes el conflicto?

Y respondo. Sí me he acostumbrado a que alguna vez suene la alarma y caigan cohetes. No vivo con miedo en Israel aunque a veces tengo muy en cuenta el peligro que existe. Duermo bien a pesar de los ataques y de momento trato cada día de comprender más y más este conflicto. Nada en la vida es fácil de comprender y esto aún menos. Pero, para eso estamos aquí.


DEJA TU COMENTARIO ( si te apetece...)
:-)
Follow me on Twitter: https://twitter.com/#!/mateorouco