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lunes, 8 de octubre de 2012

El octoberfest palestino

Este fin de semana he ido a Taybeh, una pequeña localidad en el West Bank donde se celebraba el octoberfest de Palestina. Este evento parecía más europeo que palestino. En todos los rincones de esta pequeña localidad se podían ver coches de alta gama con matrícula diplomática. 

Periodistas, voluntarios de ONG´s y diplomáticos de embajadas de todo el mundo han asistido en masa a descubrir la octava edición de este popular festival de la cerveza. Yo me fui solo a principios de la mañana y terminé conociendo a un sevillano llamado Rodrigo que estudia en la Universidad Hebrea de Jerusalén.

Minutos más tarde conocí al Cónsul General de España en Israel, me encontré con Ana Carbajosa, corresponsal de El País y  hasta hablé gallego con Javier García, delegado de Efe en Israel,  y con Moncho, otro gallego que anda por la zona. También me encontré con Laura, una chica del País Vasco que trabaja para Naciones Unidas en la localidad palestina de Ramallah. 

El evento ha sido divertido, con mucha música, buen rollo y alegría. Al final hablé mucho español, algo de francés, un poquito de inglés y con mucha suerte me vine de Taybeh a Tel Aviv en coche diplomático de unos amigos de la Embajada. La verdad es que ha sido un día genial. 

El mal sabor de boca lo ha dejado, como siempre, el checkpoint de acceso a Ramallah y el muro que divide Israel y los territorios. De ello hablo en el post 'Hermosa y Amarga Palestina'  

Ah! En este videoblog veréis de qué va esto del octoberfest palestino! 

miércoles, 5 de septiembre de 2012

La alegre jirafa de Tel Aviv

Os presento a la  jirafa de Tel Aviv. Vive a dos minutos de mi nueva casa y cada día me la cruzo al salir a la calle. El primer día le saqué una foto y ahora, cada vez que la veo, me da una dosis de alegría y motivación que ni te lo imaginas. Este gran peluche forma parte de esas cosas graciosas y que recuerdan a la infancia  que pueden alegrarte el día.

Comparto esta foto curiosa con vosotros porque hoy en Israel Según Mateo Rouco también estamos felices. Hemos pasado de las 8.000 visitas, más de 100 comentarios, 140 fans en Facebook y 14 seguidores. Además justo hace dos días un lector del Blog me ha vuelto a sorprender con la segunda donación de la historia de esta bitácora. ;) 

Amigos, muchas gracias por estar ahí y por leerme. Pronto os cuento cómo es la vida en Tel Aviv. De momento os dejo con la Jirafa, con mis nuevos peces rufo & opti  y con un graaaan ventilador ;) Buscar la parte alegre de la vida.

La jirafa de la alegría

Rufo y opti. Inspiradores y amantes del buceo
Aireando TEL AVIV

sábado, 18 de agosto de 2012

Reconexión Israel

Volver a empezar. Iniciar un nuevo camino. Promover el cambio. Adaptarse. Vivir.

Escribo desde Israel, otra vez. Recién llegado a Tierra Santa estoy en pleno proceso de volver a conectar con este mundo tras una etapa de vacaciones necesarias por España. Ahora sigo en mi camino de descubrir nuevos mundos poco a poco.

Mi vuelta a Israel es diferente. Hace un año llegaba a un lugar totalmente desconocido, con la mirada inocente e ignorante, con temor y sólo. Ahora, a pesar de tener un buen número de conocidos por la zona, aún sigo notando esa sensación de ser un extranjero perdido por Oriente Medio.

Estoy muy emocionado y con ganas de arrancar. En esta etapa me mudo a Tel Aviv desde aquella ciudad perdida en el medio del desierto llamada Beersheba.  En mi nueva vida, en el centro económico del país, voy a ser analista de capital riesgo en un fondo de inversiones. ¡Sorpresa! Esto significa que durante los próximos siete meses entraré de lleno en el corazón del mundo financiero.

El cambio parece y es radical. Dejo atrás la tranquilidad de Beersheba, también los cohetes que caen a la ciudad, y paso a otra etapa. En estos cambios uno siempre siente algo de vértigo pero en mi caso el vértigo solamente me lleva a saltar con más fuerza de la esperada. 

En Israel según Mateo Rouco seguiré contando mis múltiples experiencias, mis viajes por Israel y por otros países de Oriente Medio y seguiré apostando por esta plataforma como un lugar en el que publicar otro tipo de historias alejadas de aquellas que recogen las rotativas de grandes medios.

En este nuevo viaje ya no contaré con algunas de las grandes personas que he conocido el pasado año en Israel.  Por eso estos días no para de sonar esta canción en mi cabeza. Esta melodía era la que mi gran amigo Théo Fléchais solía cantar al iniciar juntos nuevos viajes por este país.

 La comparto con vosotros para iniciar juntos este nuevo viaje ;-) 


The doors| People are strange



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miércoles, 1 de agosto de 2012

Un gesto emocionante

Hoy me alejo un poco del contenido habitual del Blog para hablaros de una acción de uno de los lectores de Israel Según Mateo Rouco, Adrián Espallargas, que me envió este mensaje:

"He seguido tu blog desde que lo iniciaste, creo que subes un contenido diferente al que se ofrece de Israel y Palestina, he aprendido mucho con tu blog, te lo has currado un monton y creo te mereces esta aportación"

Acto seguido pude comprobar que en la cuenta del Blog de Pay Pal aparecía una donación de 10 euros. Al leer esas palabras me puse nervioso, sentí apoyo, valoración por el trabajo hecho y alegría.

Porque estar aquí, solo frente a una hoja virtual, en blanco, no es siempre fácil. Yo escribo y disfruto con ello. Escribir y tratar de explicar una realidad tan compleja como la de Oriente Medio ayuda a comprender lo que está pasando y a aclarar las ideas. Si,al igual que a Adrián, te gusta y puedes, contribuye para mantener esta web en marcha. 

Por cierto, pronto quiero llevar este Blog más allá. Iniciar un proyecto nuevo que os contaré el próximo 25 de Agosto, cumpleaños de Israel Según Mateo Rouco. Adrían ya me ha dicho que está deseando escuchar la idea. 

¿Y tu?

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martes, 5 de junio de 2012

¡Qué caro es vivir en Israel!

Israel es un país sumamente caro. La carestía de la vida en esta zona supera con creces los precios que nos podemos encontrar en España o en otros países desarrollados. La última semana el diario Jerusalem Post ha publicado que la comida en Israel es un 20% más cara que en los países de la OCDE, hecho que ha provocado el pasado verano una de las mayores protestas sociales de la historia de este país.

Los ciudadanos del Estado de Israel comienzan a estar hartos de los precios elevados de la vivienda y de la comida y además protestan por unos salarios no adecuados al coste de la vida. Así, el pasado año los israelíes se organizaron para boicotear una marca determinada de quesos por el alto coste de la misma.

Llegados a este punto veamos a qué me refiero con altos precios observando los productos más baratos que me he encontrado por supermercados y por las calles :

Nata para cocinar: 2 euros. 
Una docena de huevos: 2.6 euros.
Cerveza en un bar 5 euros. En supermercado 1,5€
Alquiler de una habitación en piso compartido en Tel Aviv. Lo más barato ronda los 500€/ habitación
El vino más barato en supermercado: 5 €
Un litro de leche: Un euro
Entrada a una discoteca en Tel Aviv. De 10 a 20 euros.
Desayuno en un bar. Ensalada + pan+ huevos  : 10 euros.
Café con leche: 2€ 
Litro y medio de Nestea o cualquier otro zumo: 1.8 euros.
Doritos o patatas en bolsa: 3 euros
Perrito caliente en un puesto de calle: 5 euros.
Bebida en una discoteca. 10 euros.

Una vez observados estos productos hay que destacar que en Israel existen algunos productos y servicios que son baratos. El transporte, por ejemplo, tiene un precio aceptable y el pan no es muy caro. En cuanto a transporte, ir de Beersheba a Eilat cuesta unos 20 euros y son cerca de tres horas de viaje. En cambio de Tel Aviv a Beersheba ( hora y 15 minutos de trayecto) el precio son 5 euros ida y vuelta. En ciudad, el autobús ronda el euro, al igual que otras ciudades españolas.

Como se puede ver, aquí es complicado llevar una vida low cost y es mucho más difícil sobrevivir como estudiante. Por eso, se puede decir con seguridad que las protestas sociales en el país seguirán durante los próximos meses tal y como lo han hecho durante 2011 y 2012.

Y es lo que deben hacer.

domingo, 15 de abril de 2012

Israel en autostop, oh yeah!


¡Que sí que sí, que sí! Es posible recorrerse un país en autostop. Y también es posible hacerlo en Israel.

La gente pensará que es peligroso y yo les diré que en absoluto. Hace pocos días he iniciado una nueva aventura por Tierra Santa con mi mejor amigo y compañero de viaje Théo Flechais, un estudiante erasmus francés.

Queríamos hacer un viaje por Israel, gastar poco dinero, conocer gente en el camino e ir de norte a sur del país combinando transporte público y autostop y puedo decir que : ¡ lo hemos conseguido!

El viaje ha durado aproximadamente siete días. Comenzamos en la ciudad de Tel Aviv. Una noche de paseo, entretenimiento nocturno y alojamiento bajo las estrellas, en la playa. (Vamos que dormimos en la calle). En esta ocasión mi compañera de piso, Sofía, nos acompañaba en el inicio de la aventura.

La nochecita en la playa nos costó un robo inesperado. Alguien durante la noche se acercó a nuestras mochilas y nos robó. Mi amigo quedó sin móvil y yo me quede con unos cuantos euros menos en mi cartera. Cosas de la aventura, ya se sabe...

Al día siguiente nos fuimos a un kibbutz en el norte llamado Yagur. Los kibbutz son pequeñas comunas agrícolas israelís en las que la gente suele ser maja pero algo cerrada y que tuvieron una gran importancia a nivrl económivo en los comienzos del estado de Israel. Nos fuimos con un americano llamado Brian que vivió unos meses en ese kibbutz a su llegada a la tierra prometida.

Él estaba totalmente nervioso de tenernos ahí. ¿Saldría algo mal, meterán la pata este francés y este español?, se preguntaría el pobre. Acertaba porque en realidad hicimos alguna travesura. Un día teníamos hambre y queríamos cocinar en el apartamento que uno de sus amigos nos había prestado. No prestamos atención y ni nos dimos cuenta de que no existía cocina. Compramos carne, arroz, y demás alimentos para cocinar. Llegamos durante la noche y ¡sorpresa! no hay horno, no hay cocina, no hay nada.

¿Y ahora qué hacemos con la comida? me pregunta Théo. Y le digo "tenemos que encontrar un sitio donde cocinar pronto, me muero de hambre". La solución fue montar una hoguera en las inmediaciones del kibbutz. Recogimos unos cuantos palos, agrupamos un par de piedras, encendimos el mechero y voilá ya teníamos como cocinar. Una solución un tanto salvaje, lo sé pero qué le vamos a hacer, uno es así.


Camino del mar de Galilea


Tras unos días de relax queríamos irnos al mar de Galilea y nos lanzamos a la carretera. Ese día pasamos por los asientos de más de diez coches y estuvimos en la carretera más de 4 horas saltando de coche en coche y de persona en persona.

Las conversaciones suelen ser aburridas al comienzo pero siempre te encuentras alguien con alguna opinión delicada. Un señor nos transportó durante un buen rato y la conversación fue apasionante.

"¿Sabes qué? A mi me dan igual los judíos y los árabes -él es judío-. Si por mi fuera pondría una bomba en Jerusalén y se acabó el problema" nos explica a los pocos minutos de recogernos.

El hombre sabe que tiene un par de extranjeros en el coche y comienza su juego. "A mi no me gustan nada los franceses" le dice a mi amigo Théo. La cara del francés era un poema, se estaba enfadando pero lograba mantener la compostura. "Tranquilo hombre, ahora tienes que aguantarme porque te estoy llevando y no te vas a quejar pero ya luego podrás criticarme" apunta este israelí. El hombre disfrutaba con el juego, yo me reía en el asiento de atrás, mi amigo intentaba alcanzar la calma y el señor seguía jugando "estuve en el ejército pero si te digo qué hacía tendría que matarte".

Así estuvimos un buen rato hasta saltar al siguiente coche que resultó ser un joven israelí, amigo de la vecina de mi amigo fracnés. "Este país es muy pequeño, aquí nos conocemos todos" nos explica el nuevo conductor ante la sorpresa de encontrarnos haciendo autostop tan lejos del sur (Ya estábamos cerca de la frontera con Líbano) Este chaval nos explica que "os he cogido porque sabía que sois extranjeros".

Tras saltos entre el coche de un ruso judío que emigró a Israel hace años porque "aquí se vive mejor que en Rusia" pasamos al coche de una madre con su niña pequeña. Con ella viajamos poco tiempo pero descubrimos a la conductora que mejor hablaba inglés de todos. Hay que tener en cuenta que no todo el mundo habla inglés y en algún momento tuvimos que demostrar nuestras habilidades en hebreo, que por cierto son escasas. Al final del día llegamos aquí.

Mar de Galilea

Qué decir, tras viajar en coche todo el día vale la pena tener este regalo: la belleza. Con ella estuvimos dos días y nos fuimos a nuestro siguiente destino. Lo mismo, de un coche a otro hasta llegar a una ciudad preciosa: Akko.

Una ventana de lujo hacia el mediterráneo. Una ciudad amurallada. Una reliquia con una amplia población árabe. Un lugar donde nos encontramos de nuevo con el conflicto. Con palestinos hablando de política cerca de esta maravillosa mezquita.

Mezquita Jezzar Pasha

Aquí me encontré con un grupo de españoles cumpliendo el estereotipo. Hablan alto, no tienen ni idea de inglés, se saltan las normas del templo al entrar sin sacarse los zapatos en la mezquita y disparan fotos mientras la gente reza, sin tacto. Cosas del turismo...y de los españoles. Asi somos!

Interior de la mezquita
Y aquí termina nuestra historia. Tras varios días de viaje. Tras subir por las piedras de esta muralla y ver cómo los habitantes de esta ciudad saltan desde varios metros de altura para sumergirse en el mar mediterráneo, recogemos nuestra mochilas y vuelvo a casa pensando:

Me encanta viajar!"


Vista al mar desde la muralla









jueves, 25 de agosto de 2011

Bienvenido a Israel, pensé...

Han pasado demasiados días en los que no he escrito nada. Siendo un estudiante de periodismo esto es más que un pecado y debería incluso ser castigado. Pero sobrevivir en Israel me ha llevado a alejarme un poco del teclado de mi ordenador y vivir nuevas experiencias.

Llevo aquí tres semanas. Aún recuerdo el 7 de agosto día en el que llegué al aeropuerto de Ben Gurión en la ciudad de Tel Aviv. Ese domingo fue un día duro. Tras pasar más de cuatro horas de control de seguridad en el aeropuerto de Madrid, Barajas, ser interrogado por los trabajadores de la compañía El Al y que todo mi equipaje fuera observado al detalle, por fin conseguí llegar a Tel Aviv. Eso sí, mi viaje aún no había acabado, tenía que llegar a la ciudad de Beersheba, a una hora y media del aeropuerto.

Mis principales problemas: el hebreo, el choque cultural ( ver una gran cantidad de soldados en los trenes con armas resulta chocante para un europeo) y el shock de sentir que tu vida va a cambiar de golpe.

El viaje en tren fue horrible, no sabía si estaba en el tren adecuado, estaba nervioso, incluso asustado, observaba todo al detalle aunque desconocía el paisaje que me rodeaba. Iba en un tren cuyas únicas vistas eran la oscuridad de la noche, aquí se pone el sol sobre las 19:00, los israelís escuchando música en sus teléfonos ( de los que nunca se despegan) y mi equipaje.

Tras ese horrible trayecto llegué a Beersheba a las diez de la noche. No tenía teléfono móvil para llamar a la única persona que conocía en la ciudad y me podía ayudar: Tania. Conseguí que una chica me dejara su móvil para llamar pero Tania no contestó. Al segundo intento conseguí hablar con mi amiga:

“Tania, acabo de llegar, aún no he hablado con mi casera pero tienes que ayudarme rápido porque temo que hoy puedo dormir en la calle

Con estas palabras le expliqué una gran verdad, corría el riesgo de ser un 'homeless' en Israel. Con la llegada de Tania a la estación llegamos a la situación más crítica al llamar a la casera:

“ Lo siento pero hoy no le podemos dar las llaves, es demasiado tarde y habíamos quedado a las siete de la tarde, mañana le damos las llaves"

Bienvenido a Israel, pensé, ya estás oficialmente en la calle. Afortunadamente las dotes negociadoras de mi amiga junto a mi extrema situación ayudaron a ablandar el corazón de Hanna, la casera, que envió a su marido al apartamento para darme las llaves.

El apartamento...'apasionante'.Sin lavadora, sin internet, sin sabanas, la cocina de 'Cuéntame cómo pasó' o peor, la bañera con grandes manchas negras que no dejaban ver ni el blanco de la bañera, hormigas. Todo lo que te puedes imaginar en una pesadilla, todo, aquí se encontraba.

Y ahora que ya han pasado un par de semanas ya he aprendido a vivir con menos cosas, adaptándome a la comida, a este apartamento, a estas calles, a este idioma y hasta a los cohetes que nos llegan de la franja de Gaza, que se encuentra a una media hora en coche desde Beersheba.

Precismente hoy he vivido mi cuarta alarma. El sistema que tienen aquí para alertar a la gente funciona así: suena durante sesenta segundos una fuerte alarma, en ese tiempo debes refugiarte en algún lugar donde al menos te separen dos paredes del muro que de a la calle, te pones a cubierto, escuchas el “boum” y luego esperas unos cinco minutos y ya puedes respirar tranquilo.

Hoy hemos tenido dos muy seguidas durante la noche. La segunda fue especialmente interesante. En el apartamento nos encontrábamos uno de mis amigos, Théo, mi compañero de piso, Constantine, y dos amigos suyos. Todos salimos corriendo de las habitaciones y nos dirigimos al lugar más “seguro” de la casa: un pequeño armario en el que apenas entramos los 5.
Calle Bialik 11 y mi 'refugio' anti cohetes

La experiencia de estar encerrados en este 'refugio' cinco minutos esperando el sonido de un cohete aterrizar en algún lugar de tu ciudad no es un plato de buen gusto para nadie. Eso sí, pasar un tiempo aquí la gente dice que incluso es un buen momento para “fabricar” anécdotas que contar a tus nietos y que te terminas acostumbrando.

Hoy decidimos tomarnoslo de buen humor y hasta sacamos una foto a los cinco encerrados. Todos preparados para ir a domir, ya eran las doce de la noche, los amigos de mi compañero de piso y Constantine ya llevaban alguna cerveza encima y a mi aún me quedaban por hacer mis deberes de hebreo. Sin duda un momento para recordar y sobre todo para contar.

Como estos momentos hay muchos más que os iré contando.Estas tres semanas han dado para tanto que si me pongo a escribir no paro. Aún así, tengo que acostarme y aprovechar las horas en las que no nos envíen misiles para poder dormir tranquilo. Quizás en unas horas una nueva sirena vuelva a interrumpir la tranquilidad de Beersheva. Esperemos que no.


Mateo Rouco

Estudiante erasmus en Israel.
Colaborador de Expansión desde Oriente Medio.