*Al minuto de publicar este post las sirenas de alerta han vuelto a sonar en la ciudad y nos hemos ido corriendo a los refugios
viernes, 16 de noviembre de 2012
La burbuja de Tel Aviv ha estallado
*Al minuto de publicar este post las sirenas de alerta han vuelto a sonar en la ciudad y nos hemos ido corriendo a los refugios
sábado, 10 de marzo de 2012
"¿Por qué no lanzamos una bomba nuclear a Gaza?"

- Laure: Dear Hamas, would you please let me get some sleep? ( Querido Hamas podrías dejarme ir a dormir)
- Counselor for students, Dora: Guys after every alarm send me a text saying you are ok! ( Chicos después de cada alarma enviarme un sms diciendo que estáis bien)
- Respuesta de Catherine: By the way, Dora. Can I send my phone bill to Hamas? (¿ Puedo enviar mi factura del móvil a Hamas? )
- Ezequiel: Gaza y la reconcha de tu madre.
- Laure: I´m even afraid to go and have a shower...It´s not that I don´t like to be half naked with shampoo on my head in front of my lovely neighbours in the stairway but.... ( Estoy incluso asustada de ducharme. No es que no me guste estar medio desnuda con champú en mi cabeza en frente de mi querido vecino en las escaleras pero....)
- Ari: We can make a party in the shelter. (Podemos montar una fiesta en el bunker)
- Laure: Réveillée par le Jihad islamique. Bonne journée à vous aussi. (Despertada por la Jihad islámica. Buenos días a vosotros también.)
domingo, 30 de octubre de 2011
Con la vista en el cielo y el oído en la tierra
Con este mensaje, recibido el pasado sábado, Liat, la coordinadora de estudiantes extranjeros nos informaba de que el inicio del semestre, planeado para el domingo 30 de octubre, debía posponerse un día debido a los ataques en el sur de Israel. Esa misma noche, a las tres de la madrugada volví a oír la alerta…
Hagamos un experimento. Estáis en vuestras casas, alejaros del bullicio de la calle, encender unos buenos altavoces y solamente escuchar el siguiente vídeo. Seguid leyendo mientras suena el vídeo.
Esto es lo que escuchamos cada vez que se lanza un cohete a Beersheba. La sensación cada vez es diferente. La noche del domingo no sentí nada especial pero al día siguiente, por la tarde, me encontraba con un amigo en una frutería y la sirena volvió a sonar.
Nos encontrábamos en la calle, comprando manzanas, cuando la gente comenzó a correr hacia los edificios más cercanos, los coches se detuvieron, mi amigo agarró la bolsa de fruta, la dueña abandonó la tienda y se fue al refugio más cercano. La ciudad se paralizó.
Estuvimos 60 segundos escuchando ese sonido, la gente en máxima tensión. Todos agrupados en las escaleras de uno de los edificios más cercanos pidiendo “silencio” puesto que querían oír la explosión que anuncia la vuelta a la “normalidad”.
La vuelta a la normalidad, tras las explosiones, significa ver a la dueña de la frutería con un teléfono en una mano y con otro en la otra. Se inicia una cadena de llamadas entre amigos y familiares para saber que todos están bien, que no ha pasado nada.
“Tres cohetes acaban de caer en Beersheba, por favor enviarme un mensaje diciéndome que estáis bien”, así nos pide nuestra coordinadora que la informemos cuando cae algún cohete.
Y ahora os preguntaréis ¿te has acostumbrado a este tipo de vida?, ¿vives con miedo? ,¿ has dormido bien esa noche?, ¿comprendes el conflicto?
Y respondo. Sí me he acostumbrado a que alguna vez suene la alarma y caigan cohetes. No vivo con miedo en Israel aunque a veces tengo muy en cuenta el peligro que existe. Duermo bien a pesar de los ataques y de momento trato cada día de comprender más y más este conflicto. Nada en la vida es fácil de comprender y esto aún menos. Pero, para eso estamos aquí.
