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lunes, 19 de noviembre de 2012

Israel y Hamas, dos reyes de la propaganda

Mi mente viaja a través del conflicto sin rumbo, perdida en un mar de datos, fotos y vídeos. Mis pensamientos se encuentran ante un laberinto dominado por la propaganda de guerra 

Ayer han vuelto a sonar las sirenas en Tel Aviv, he corrido al refugio y he visto la normalidad con la que la ciudad se ha tomado los nuevos cohetes. Buena parte de la población cree a ciegas en la cúpula de hierro (sistema de defensa del ejército israelí que intercepta los cohetes) 

En mi mente recuerdo como Hamas ha dicho que Israel ha abierto estos días las puertas del infierno  y tendrá "sorpresas" mientras observo que el infierno reina entre las calles de la franja.

Bombardeos incesantes del ejército israelí caen sobre un pequeño territorio en el que reina el caos, la desolación, la muerte y el odio. Cuando escucho cada sirena sé que el resultado en uno y otro lado no es el mismo. A día de hoy sabemos que  90 palestinos han muerto desde el inicio de la llamada operación 'Pilar Defensivo' que ya cumple su sexto día. Del lado de Israel se cuentan tres muertes. 

Desde la franja siguen enviándose cientos de cohetes a las zonas del sur y centro de Israel. Los ataques a Tel Aviv son celebrados por Hamas como victorias que no son. Salvo que busquen repercusión mediática, perjudicar el turismo y romper el estatus de Tel Aviv como la capital liberal de Oriente Medio no consiguen lograr un daño mayor. Buena parte del país sigue su curso y hasta las fiestas, aunque parezca mentira, también siguen celebrándose. 

De todo esto llega mi confusión...

 No logro comprender la alegría de Hamas al lograr lanzar un cohete a Tel Aviv que es pulverizado al minuto por la cúpula de hierro. No comprendo tampoco esa hipócrita normalidad que se vive en partes de Israel.  "Estamos acostumbrados a la guerra", dicen muchos israelíes orgullosos de su valentía y falta de miedo. Aún así una guerra es una guerra, por mucha costumbre que haya. 

Entre los palestinos me siguen asombrando las declaraciones de victorias soñadas por parte de Hamas. La destrucción es total y la tregua es absolutamente necesaria tanto para los palestinos como para los israelíes. Nadie ganará (¿o sí?)  de lo que salga de este enfrentamiento.

Las redes sociales trabajan a un ritmo tan rápido como los cohetes y los bombardeos. Palestinos e israelíes comparten fotos de niños y mujeres. Los israelíes aseguran que los palestinos usan a los niños como escudos humanos y que los misiles se esconden en escuelas y mezquitas para atacar a las poblaciones civiles de Israel. Al mismo tiempo, Israel defiende la moralidad de su ejército y reivindica su derecho a defenderse ante los ataques de Hamas.

Los palestinos, por su parte, aseguran que los israelíes atacan deliberadamente civiles y muestran fotos y vídeos con rostros de niños muertos o empapados en sangre. Al mismo tiempo los medios israelíes siembran el temor entre parte de la población al asegurar que Hamas podría llevar a cabo ataques suicidas dentro del territorio de Israel.

Todos esta guerra mediática se alimenta con titulares y artículos de prensa de todo tipo. Hay quien se pregunta por los intereses electorales de Netanyahu quien podría estar interesado en mover el debate electoral desde los temas sociales hacia la sacrosanta seguridad de Israel.  También hay quien llama la atención sobre la extrema situación en Siria y critica la falta de atención por parte de las cabeceras de todo el mundo que se centran, quizás en exceso, en esta zona.

A todo ello hay que añadir las luchas de imagen entre Hamas y Al Fatah. Las recientes visitas de líderes árabes a la Franja muestran un cambio de posiciones y nuevos apoyos para Hamas. Por otra parte, apoyos insólitos como Messi o Justin Bieber  se suman a la juerga mediática respaldando a Israel. Obama, por descontado, claro. 

En resumen estamos ante un  tablón de ajedrez de guerra  con muchos peones, algún que otro caballo y dos 'reyes' de la propaganda: Israel y Hamas.

 ISRAEL 










HAMAS




















HAMAS: Esta tregua es su decisión no la mía. Ayúdanos Obama,
estamos en túneles de alcantarilla

ISRAEL

ISRAEL: Los civiles de Israel son el objetivo de Hamas.


HAMAS: "Soy un terrorista peligroso. Israel me ha matado hoy. Tengo 11 meses y soy el hijo de un periodista de la BBC. Ahora Israel es libre y en paz porque esoty muerto :) 
  

viernes, 16 de noviembre de 2012

La burbuja de Tel Aviv ha estallado

Querido ciudadano,

Tras el ataque de ayer a la ciudad de Tel Aviv siento decirle que su burbuja ha estallado. 

Dando rienda suelta a mi imaginación así me imagino la carta que el alcalde de la capital económica del Estado de Israel podría enviarle a sus ciudadanos al ver que por primera vez desde 1991, guerra del Golfo, las sirenas de alerta han vuelto a sonar en las calles de Tel Aviv.

Ayer me encontraba visitando una empresa en el boulevard Rothschild cuando comencé a escuchar una fuerte sirena que me anunciaba lo peor. La escalada de violencia que durante los últimos días ha sacudido Gaza y las poblaciones del sur de Israel se ha extendido, por unos minutos, a la ciudad en la que ahora habito. 

Recuerdo que minutos antes de la llegada de estos cohetes hablaba con una chica joven sobre los acontecimientos de los últimos días. "Muchos de mis amigos han sido llamados por el ejército para ir a Gaza" me explica esta joven. Tras su comentario me explica que por suerte en Tel Aviv "vivimos en la burbuja". 

Esa burbuja, cuya religión es el "carpe diem", ha crecido durante los últimos años alimentada por fiestas, eventos sociales, arte, drogas y sexo. Es la ciudad hedonista del estado de Israel y la que durante los últimos tiempos se ha librado de la tensión provocada por el conflicto con Palestina. Hasta ayer por la tarde... 

Resulta paradójico que la noche antes del ataque a la ciudad mi compañera de piso me dijera que "algún día la guerra se trasladará a Tel Aviv". Era algo esperado por todos y que finalmente se ha cumplido cambiando totalmente las reglas del juego. Los palestinos han demostrado que pueden llegar hasta la ciudad aunque no hayan causado heridos o muertos. 

Mientras tanto la gran batalla se sigue  librando en el sur como podéis ver en el siguiente mapa. Durante los últimos días la lluvia de cohetes ha sido constante. De hecho, mientras escribo estas líneas se siguen realizando operaciones de Israel en Gaza y los palestinos siguen enviando cohetes a las poblaciones del sur. 

Hasta ahora hay 19 palestinos muertos, 3 israelíes, más de 274 cohetes caídos en Israel y otros 130  interceptados por el sistema de defensa del ejército israelí. En Gaza 320 objetivos han sido alcanzados por el ejército de Israel y el jefe militar de Hamas ha sido asesinado. 


Me gustaría terminar el artículo diciendo que se ha alcanzado un alto el fuego entre las partes pero no puedo. Hasta ahora esto sigue. Gaza está en llamas, el sur de Israel bajo cohetes y Tel Aviv en calma tensa. Si leo los periódicos la tensión parece el triple. Una de las últimas actualizaciones del diario Haaretz dice: "Cientos de activistas de Hamas en Ramallah marchan en apoyo del gobierno de Ismail Haniya en Gaza, llamando a bombardear Tel Aviv"

*Al minuto de publicar este post las sirenas de alerta han vuelto a sonar en la ciudad y nos hemos ido corriendo a los refugios

sábado, 10 de marzo de 2012

"¿Por qué no lanzamos una bomba nuclear a Gaza?"


A situaciones extremas. Soluciones extremas. Así debe pensar la persona que ayer reflexionaba sobre el hecho de que, ante una escalada de violencia como la de los últimos días, en los que más de 100 cohetes han caído en el sur de Israel y más de 17 palestinos han muerto en Gaza, quizás Israel debería mandar una bomba nuclear a Gaza y se acabó el problema.

"Por qué no le mandamos una bomba nuclear" me comenta. A los pocos segundos reflexiona y me explica que quizás una bomba nuclear pueda afectar a las poblaciones del sur, como Beersheba, donde yo vivo, pero eso, según este israelí, " es un coste que quizás haya que pagar para vivir en calma". "Evacuamos a las poblaciones del sur y ya está", me explicaba en la ciudad de Tel Aviv donde ni los cohetes , ni las sirenas, ni los muertos se dejan ver por la zona, llena de cafés, buena comida, , música y buenos momentos...




A una hora escasa, en las ciudadades del sur de Israel y en la franja de Gaza la escalada de violencia es la protagonista al ser la más fuerte desde el pasado verano. En lo que llevamos de día ya hemos escuchado dos alarmas y un cohete ha logrado penetrar en la ciudad y caer en una de las avenidas de Beersheba. No es plato de buen gusto.

Por suerte para mi el inicio de la escalada de violencia me ha coincidido estando en Tel Aviv. Me he librado de decenas de alarmas durante los ultimos dias pero ya he vuelvo a Beersheba y de momento ya he vivido dos. Y ya estoy preparado par alertas rojas nocturas, diurnas y para tension continua. En fin, es lo que toca. (Todo esto mientras que intento hacer un largo trabajo final y en inglés para acabar el pasado semestre y tener buena nota. Saldrá seguro)


Una de mis amigas erasmus, francesa, estudiante en la Universidad Ben Gurion en Beersheba, me explica que hace dos noches apenas pudo dormir debido a las más de siete alarmas que sonaron durante la noche para avisar de la llegada de nuevos cohetes. "Es muy extraño vivir asi ya no sé qué pensar ni que esperar", comenta colgada al teléfono.

Aquí debatimos sobre si en Gaza habrán mejorado los misiles. En verano apenas acertaban en la ciudad y enviaban menos cantidad y ahora no paran y los cohetes se acercan más y más.

Para que os hagáis una idea, la escalada de violencia, en la que estamos inmersos estos días, suele seguir el siguiente guión:

Comienzan a lanzarse misiles desde Gaza, La IDF responde con ataques selectivos para matar a los responsables de los ataques, la Franja responde con mas ataques, entran en escena terceros ( normalmente Egipto) para intentar negociar un alto el fuego hasta el momento en el que las muertes, la sangre y la tension agotan a ambas poblaciones y llega una tregua momentanea. Puede durar meses, como la última, o semanas o dias.




De momento seguimos en tensión. Y esto continuara...

*Aclaración: las declaraciones recogidas en el Blog no tienen relación alguna con mi propia opinión.

HUMOR DE GUERRA

A pesar de esta peculiar llegada a Beersheba he visto que mis compañeros han desarrollado un humor de guerra muy peculiar. Esta es de esas partes que no sale en los periódicos...

  • Laure: Dear Hamas, would you please let me get some sleep? ( Querido Hamas podrías dejarme ir a dormir)

  • Counselor for students, Dora: Guys after every alarm send me a text saying you are ok! ( Chicos después de cada alarma enviarme un sms diciendo que estáis bien)

  • Respuesta de Catherine: By the way, Dora. Can I send my phone bill to Hamas? (¿ Puedo enviar mi factura del móvil a Hamas? )

  • Ezequiel: Gaza y la reconcha de tu madre.

  • Laure: I´m even afraid to go and have a shower...It´s not that I don´t like to be half naked with shampoo on my head in front of my lovely neighbours in the stairway but.... ( Estoy incluso asustada de ducharme. No es que no me guste estar medio desnuda con champú en mi cabeza en frente de mi querido vecino en las escaleras pero....)

  • Ari: We can make a party in the shelter. (Podemos montar una fiesta en el bunker)
  • Laure: Réveillée par le Jihad islamique. Bonne journée à vous aussi. (Despertada por la Jihad islámica. Buenos días a vosotros también.)



Humor. Humor de guerra.


Mateo Rouco

Estudiante erasmus en Israel.
Colaborador de Expansión desde Oriente Medio.





domingo, 30 de octubre de 2011

Con la vista en el cielo y el oído en la tierra

"Debido a los ataques con misiles en el sur de Israel, las clases en la Universidad Ben Gurión serán canceladas mañana. Permanecer cerca de algún refugio. Esperemos que tengáis una buena noche :-)".

Con este mensaje, recibido el pasado sábado, Liat, la coordinadora de estudiantes extranjeros nos informaba de que el inicio del semestre, planeado para el domingo 30 de octubre, debía posponerse un día debido a los ataques en el sur de Israel. Esa misma noche, a las tres de la madrugada volví a oír la alerta…

Hagamos un experimento. Estáis en vuestras casas, alejaros del bullicio de la calle, encender unos buenos altavoces y solamente escuchar el siguiente vídeo. Seguid leyendo mientras suena el vídeo.





Esto es lo que escuchamos cada vez que se lanza un cohete a Beersheba. La sensación cada vez es diferente. La noche del domingo no sentí nada especial pero al día siguiente, por la tarde, me encontraba con un amigo en una frutería y la sirena volvió a sonar.

Nos encontrábamos en la calle, comprando manzanas, cuando la gente comenzó a correr hacia los edificios más cercanos, los coches se detuvieron, mi amigo agarró la bolsa de fruta, la dueña abandonó la tienda y se fue al refugio más cercano. La ciudad se paralizó.

Estuvimos 60 segundos escuchando ese sonido, la gente en máxima tensión. Todos agrupados en las escaleras de uno de los edificios más cercanos pidiendo “silencio” puesto que querían oír la explosión que anuncia la vuelta a la “normalidad”.

La vuelta a la normalidad, tras las explosiones, significa ver a la dueña de la frutería con un teléfono en una mano y con otro en la otra. Se inicia una cadena de llamadas entre amigos y familiares para saber que todos están bien, que no ha pasado nada.

“Tres cohetes acaban de caer en Beersheba, por favor enviarme un mensaje diciéndome que estáis bien”, así nos pide nuestra coordinadora que la informemos cuando cae algún cohete.

Y ahora os preguntaréis ¿te has acostumbrado a este tipo de vida?, ¿vives con miedo? ,¿ has dormido bien esa noche?, ¿comprendes el conflicto?

Y respondo. Sí me he acostumbrado a que alguna vez suene la alarma y caigan cohetes. No vivo con miedo en Israel aunque a veces tengo muy en cuenta el peligro que existe. Duermo bien a pesar de los ataques y de momento trato cada día de comprender más y más este conflicto. Nada en la vida es fácil de comprender y esto aún menos. Pero, para eso estamos aquí.


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jueves, 25 de agosto de 2011

Bienvenido a Israel, pensé...

Han pasado demasiados días en los que no he escrito nada. Siendo un estudiante de periodismo esto es más que un pecado y debería incluso ser castigado. Pero sobrevivir en Israel me ha llevado a alejarme un poco del teclado de mi ordenador y vivir nuevas experiencias.

Llevo aquí tres semanas. Aún recuerdo el 7 de agosto día en el que llegué al aeropuerto de Ben Gurión en la ciudad de Tel Aviv. Ese domingo fue un día duro. Tras pasar más de cuatro horas de control de seguridad en el aeropuerto de Madrid, Barajas, ser interrogado por los trabajadores de la compañía El Al y que todo mi equipaje fuera observado al detalle, por fin conseguí llegar a Tel Aviv. Eso sí, mi viaje aún no había acabado, tenía que llegar a la ciudad de Beersheba, a una hora y media del aeropuerto.

Mis principales problemas: el hebreo, el choque cultural ( ver una gran cantidad de soldados en los trenes con armas resulta chocante para un europeo) y el shock de sentir que tu vida va a cambiar de golpe.

El viaje en tren fue horrible, no sabía si estaba en el tren adecuado, estaba nervioso, incluso asustado, observaba todo al detalle aunque desconocía el paisaje que me rodeaba. Iba en un tren cuyas únicas vistas eran la oscuridad de la noche, aquí se pone el sol sobre las 19:00, los israelís escuchando música en sus teléfonos ( de los que nunca se despegan) y mi equipaje.

Tras ese horrible trayecto llegué a Beersheba a las diez de la noche. No tenía teléfono móvil para llamar a la única persona que conocía en la ciudad y me podía ayudar: Tania. Conseguí que una chica me dejara su móvil para llamar pero Tania no contestó. Al segundo intento conseguí hablar con mi amiga:

“Tania, acabo de llegar, aún no he hablado con mi casera pero tienes que ayudarme rápido porque temo que hoy puedo dormir en la calle

Con estas palabras le expliqué una gran verdad, corría el riesgo de ser un 'homeless' en Israel. Con la llegada de Tania a la estación llegamos a la situación más crítica al llamar a la casera:

“ Lo siento pero hoy no le podemos dar las llaves, es demasiado tarde y habíamos quedado a las siete de la tarde, mañana le damos las llaves"

Bienvenido a Israel, pensé, ya estás oficialmente en la calle. Afortunadamente las dotes negociadoras de mi amiga junto a mi extrema situación ayudaron a ablandar el corazón de Hanna, la casera, que envió a su marido al apartamento para darme las llaves.

El apartamento...'apasionante'.Sin lavadora, sin internet, sin sabanas, la cocina de 'Cuéntame cómo pasó' o peor, la bañera con grandes manchas negras que no dejaban ver ni el blanco de la bañera, hormigas. Todo lo que te puedes imaginar en una pesadilla, todo, aquí se encontraba.

Y ahora que ya han pasado un par de semanas ya he aprendido a vivir con menos cosas, adaptándome a la comida, a este apartamento, a estas calles, a este idioma y hasta a los cohetes que nos llegan de la franja de Gaza, que se encuentra a una media hora en coche desde Beersheba.

Precismente hoy he vivido mi cuarta alarma. El sistema que tienen aquí para alertar a la gente funciona así: suena durante sesenta segundos una fuerte alarma, en ese tiempo debes refugiarte en algún lugar donde al menos te separen dos paredes del muro que de a la calle, te pones a cubierto, escuchas el “boum” y luego esperas unos cinco minutos y ya puedes respirar tranquilo.

Hoy hemos tenido dos muy seguidas durante la noche. La segunda fue especialmente interesante. En el apartamento nos encontrábamos uno de mis amigos, Théo, mi compañero de piso, Constantine, y dos amigos suyos. Todos salimos corriendo de las habitaciones y nos dirigimos al lugar más “seguro” de la casa: un pequeño armario en el que apenas entramos los 5.
Calle Bialik 11 y mi 'refugio' anti cohetes

La experiencia de estar encerrados en este 'refugio' cinco minutos esperando el sonido de un cohete aterrizar en algún lugar de tu ciudad no es un plato de buen gusto para nadie. Eso sí, pasar un tiempo aquí la gente dice que incluso es un buen momento para “fabricar” anécdotas que contar a tus nietos y que te terminas acostumbrando.

Hoy decidimos tomarnoslo de buen humor y hasta sacamos una foto a los cinco encerrados. Todos preparados para ir a domir, ya eran las doce de la noche, los amigos de mi compañero de piso y Constantine ya llevaban alguna cerveza encima y a mi aún me quedaban por hacer mis deberes de hebreo. Sin duda un momento para recordar y sobre todo para contar.

Como estos momentos hay muchos más que os iré contando.Estas tres semanas han dado para tanto que si me pongo a escribir no paro. Aún así, tengo que acostarme y aprovechar las horas en las que no nos envíen misiles para poder dormir tranquilo. Quizás en unas horas una nueva sirena vuelva a interrumpir la tranquilidad de Beersheva. Esperemos que no.


Mateo Rouco

Estudiante erasmus en Israel.
Colaborador de Expansión desde Oriente Medio.