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miércoles, 29 de agosto de 2012

La mala educación ocupa mi casa

Ayer, sobre las 22:30 de la noche llegaba a mi apartamento de Beersheba con ganas de descansar, cenar e irme a dormir. La sorpresa llegó al introducir la llave en la puerta de mi casa, girarla y ver que estaba bloqueada. ¿Pero qué pasa aquí?, me pregunto.

Al instante la cabeza de una chica asoma por la puerta, abren la puerta de MI CASA, y dos chicas sonríen al tiempo que me saludan. Mi nivel de cabreo es máximo. Este par de chicas israelíes se han metido en mi casa, han movido todos los muebles de sitio, cambiado la organización de la habitación y limpiado algunas partes porque , como ellas dicen, "queremos limpiar antes de Shabath y antes de mudarnos al piso".

Pues bien, resulta que se mudan, al igual que yo. Yo me voy a Tel Aviv y ellas han alquilado el apartamento donde yo he vivido hasta ahora. Por supuesto se mudan el día uno de septiembre. Pero aquí las normas funcionan diferente. Ellas querían limpiar antes de mudarse así que decidieron entrar en la casa con las llaves que les dio el casero y hacer lo que buenamente han querido aún sabiendo que yo estoy viviendo ahí.

Siguiendo la escena les digo que eso no se puede hacer y que se vayan. Replican y me dicen que quieren volver al día siguiente (hoy) para traer más cosas y seguir organizando y limpiando porque luego se van a Italia de vacaciones. Les digo que ésa es mi casa, al menos hasta terminar el mes, pero les da bastante igual.

Por momentos echan alguna sonrisa viendo al europeo enfadado por algo que para ellas es sencillamente normal. Al iguar que empujar cada vez que cogen un bus o saltarse la cola en el supermercado, panadería o cualquier tipo de tienda.

Pues bueno, al menos esta experiencia me ha dado oportunidad de escribir un nuevo y gran episodio de la mala educación israelí. Y que nadie se sienta ofendido porque hasta muchos israelíes reconocen que esta Chutzpa es algo propio del país y algo a cambiar pronto.

*La Chutzpah es una palabra extraña elaborada con el objetivo de definir un tipo de comportamiento que desgraciadamente en Israel es común y resulta para buena parte de los extranjeros un tanto molesto: la mala educación.

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lunes, 30 de enero de 2012

La mala educación {Chutzpa} israelí

Chutzpah es una palabra extraña elaborada con el objetivo de definir un tipo de comportamiento que desgraciadamente en Israel es común y resulta para buena parte de los extranjeros un tanto molesto: la mala educación.

Os cuento lo que me pasó hace poco tiempo. Estaba en mi apartamento por la tarde, típico momento de estudio, música y café calentito- aunque estemos en Oriente Medio ahora hace frío- cuando alguien llama a mi puerta. Oigo varias voces, abro la puerta y me encuentro a un grupo de seis personas.

Por suerte uno hablaba español y me explica que vienen con una agente inmobiliaria que quiere enseñar mi piso porque está en la misma situación que uno en el bloque de al lado. Quieren enseñarle a posibles compradores como quedaría reformado si compran el gemelo de mi apartamento.

De inmediato la familia invade mi casa sin apenas pedir permiso, miran las habitaciones, el baño, la cocina, hasta diseñan un plano de la distribución de la casa y al mismo tiempo yo me quedo de piedra en el medio del salón. No tengo ni idea de cómo actuar pero vamos ya me han alterado una buena tarde. En mi cabeza salta el concepto "Estoy harto de la maldita chutzpa"

Pero donde realmente se manifiesta esta palabreja es en el supermercado, panadería, cogiendo el bus o en cualquier cola de espera que uno tenga por delante. La gente empuja, intenta colarse, son presas de la ansiedad, quieren todo al instante y da igual si tienen que colarse delante de tu cara sin ningún tipo de disimulo.

La sensación es horrible. Intentar subir a un bus y que todo el mundo te empuje o colocar tu compra en la caja para pagar y pase alguien delante y pague sin que te dé tiempo ni siquiera a parpadear. Hay días que hasta evito ir al supermercado porque este tipo de escenas me ponen de mal humor.

Pero esa chutzpa de la que hablo también se traslada a los negocios y a la vida social.

¿Cuánto recibes de beca?, ¿Cómo te pagas el apartamento?o ¿Cuánto cobran tus padres? Son preguntas habituales incluso cuando conoces a alguien por primera vez. Nadie se limita a la hora de hacer preguntas que habitualmente en España resultan incómodas.

La cara buena de la moneda se manifiesta en los negocios. Ya he escuchado comentarios de empresarios que presumen de que " aquí no necesitamos poner corbata o incluso podemos ir en vaqueros". Esa parte de mala educación israelí hace que en muchas ocasiones consigan sus objetivos mucho antes y hagan que las relaciones sean más directas.

En una negociación, por ejemplo, los empresarios israelís son directos. Si les interesa el proyecto te lo dicen y si no les interesa también. Y en caso de que quieran hacer negocios irán al grano sin pensárselo dos veces.

Recuerdo un Congreso con empresas españolas que se vinieron a Tel Aviv para crear nuevos acuerdos y abrir negocio en Oriente Medio y algunos me decían que precisamente ese carácter israelí, esa chutzpa, hacía que las negociaciones fueran más rápidas y directas y por lo tanto más sencillas.

En los negocios va bien. Quizás entre conocidos pueda aceptarse cierta mala educación. Pero en el día a día, la mala educación israelí harta. Obviamente no todos son así y hay quien reniega de este tipo de maneras sociales. Hay israelíes que también se enervan con el comportamiento de sus compatriotas, yo lo he visto en alguna ocasión, y que aseguran que ya están cansados de la gente que se comporta así.

Otros en cambio te animan a adoptar ese modo de vida. A veces hasta yo mismo lo he probado, las colas se hacen más cortas y te ahorras una sesión de enervamiento gratuito.



Mateo Rouco

Estudiante erasmus en Israel.
Colaborador de Expansión desde Oriente Medio.