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sábado, 13 de octubre de 2012

Carta de un diplomático, amigo y maestro

Como todos sabéis ayer fue un día de dar Gracias por el éxito alcanzado con este Blog. Al hacerlo me acordé de una familia que me ayudó mucho durante mi primera etapa en Israel y les envié un email dándoles más que mil gracias y su apoyo incondicional.

 La respuesta me ha dejado impresionado. Alejandro, ex diplomático de la Embajada de España en Israel , me ha dicho que lo puedo colgar en el Blog y así lo hago porque su texto inspira, motiva, anima y sobre todo muestra esperanza. 


Querido Mateo,

Nos has dejado a todos-los cuatro felices y caso sonrojados. La verdad y nada más que la verdad es que tu éxito es fruto de tu trabajo, y aquellos que te hayan ayudado lo han hecho porque ven madera prometedora en ti, no superficialidad ni mera apariencia, sino valores y potencial, espíritu libre y crítico. 

Es el espìritu que te hace viajar de los cohetes que aterrorizan Bersheba a un pequeño pueblo bíblico palestino de Cisjordania (Taybe, Emaus) donde se fabrica cerveza bajo el corsé omnipresente de la ocupación militar israelí y del fundamentalismo islámico. El espíritu del que no se vende por unas migajas, ni toma partido por el fuerte, ni se deja manipular como un idiota. 

Como decía un gran poeta francés, René Char, "en mi país no creemos en la bondad del vencedor". Israel, al que tanto añoramos a diario desde aquí, y los palestinos desde luego, necesitan como el agua, aunque no lo sepan en su infinita torpeza, ojos claros y miradas francas en las que reflejar sus grandezas, pero también y sobre todo sus miserias de las que se muestran orgullosos como un rey desnudo en una esperpéntica parada de despropósitos. Miradas como la tuya en tu blog, en tu futuro libro y en tu ejemplo.

 A tu generación le toca levantar esta España de todos, a pesar "de los hunos y de los otros" que decía Don Miguel de Unamuno, hoy al borde de un abismo insolidario, y regenerar una casa común europea de civilización. No es tarea fácil, pero tampoco lo fue llegar, una turbia tarde, al Negev, a una triste ciudad de cemento sobre las ruinas de una masacrada y convenientemente olvidada aldea árabe sobre las ruinas de otras muchas ruinas anteriores, encontrar alojamiento precario y comenzar con valor y bajo los cohetes a subir los peldaños de la escalera al cielo en la que ahora te encuentras. 

Es la juventud que representas, y no la que maneja los checkpoints en un lado ni se recrea en la incultura del odio en el otro, la que aportará semillas de regeneración y hará que fructifique lo mejor que puede crearse entre Israel y España. La suerte no existe, te la estás fabricando en tejidos fuertes. Este fin de semana navegaré en tu blog, que has hecho de todos nosotros.
Alejandro
Ex Consejero de la Embajada de España en Israel . 

viernes, 11 de mayo de 2012

El encanto diplomático

Antes de llegar a Israel no había conocido a muchos diplomáticos. Me imaginaba que serían personas con un alto nivel cultural y educativo, con buenas dotes comunicativas , bien relacionados y con un una experiencia alrededor del mundo envidiable.  Ahora puedo decir que parte de estas imaginaciones son totalmente ciertas.

En Agosto del año pasado, cuando llegué aquí, tuve la suerte de que uno de mis primeros amigos y principal ayuda a mi llegada a Israel fue un diplomático y su familia. Con él comencé a profundizar en el conocimiento de este pequeño mundo:  el de la diplomacia.

 Tras nueve meses en este país y al haber conocido a gran parte de los integrantes del cuerpo diplomático de la Embajada de España hay que decir que además de ser gente con una formación impecable son encantadores, siempre están dispuestos a ayudar en cualquier momento y ,por encima de todo, son gente cercana.

Esta parte, la cercanía, era la que yo no me imaginaba antes de partir a mi aventura. Tenía la imagen del diplomático como alguien situado en una burbuja de difícil acceso. Y sí existe una cierta burbuja rodeada de eventos sociales, relaciones con diplomáticos de otras embajadas, museos, buenas comidas y lo que podríamos denominar "la dolce vita". Pero, al fin de al cabo, forma parte del trabajo de un diplomático.

La semana pasada asistí a un evento gastronómico patrocinado por la sección cultural de la Embajada española y mi amigo me presentó al antiguo embajador de Israel en España: Herzl Inbar.  Este israelí es un diplomático con amplia experiencia, retirado, amante de España y Presidente de la Asociación de Amistad Israel- España.

Cuando me lo presentaron no tenía ni idea de la persona que estaba conociendo y actué de forma natural y sin ningún tipo de nervios hasta que mi amigo dijo " hasta luego embajador". En ese momento descubrí a quién había conocido y me puse a pensar en la parte encantadora de la diplomacia puesto que él estaba actuando tan natural o más que yo.

Y este hombre no sólo me saluda, me felicita por mi beca en Israel y por mi trabajo, él va más allá y me ofrece su ayuda y su tarjeta de presentación. Toda una sopresa para mí.

Tras este tipo de actos me dije "seguro que mucha gente desconoce esta imagen de la diplomacia" y me propuse contarlo en este blog.